Hijos e hijas de la vida, recordar que hemos venido a través de una gran cadena de amor, que formamos parte los unos de los otros y que toda está íntimamente conectado, en reciprocidad. Tu pequeña respiración forma parte de la respiración del mundo, por eso es tan importante que te pares a escuchar, a sentir y a percibir desde el cuerpo la verdadera vida que nos muestra la Naturaleza a la que pertenecemos.
Muchos de vosotros comenzáis a escuchar el Agua, la Tierra, los Animales, las Plantas, pero debemos estar junt@s en ello y contagiar esta respiración, este sentido de unidad a todo el colectivo humano. Por eso es tan importante reunirnos en círculo y cantar, porque no solo celebráis la vida, que ya es un gran acto de amor, sino que la vibración del canto despierta los códigos de luz que trae cada alma al mundo y eso os permite recordar la divinidad que traéis a la tierra al servicio de lo común.
No dejes de cantar, aunque vivas emociones, aunque tengas vergüenzas y bloqueos, pues queridos hijos e hijas, el canto es esa llave maestra que nos aúna a la verdad, a la fuente de la vida suprema que nos permite estar en flujo, en salud y en comunión. Cantad con vuestros cuerpos, cantad con vuestras almas, cantad unidos desde el corazón para escuchar el canto de la Tierra, donde todas las voces tienen su lugar y suman a la red de luz de nuestro plantea.
Hermosa fotografía con el Cor de Senmenat en el espectáculo CANTOS A LA TIERRA.
Con amor,